Instinto de conservación o un instante de conversación
En un mundo que no cesa de cambiar y en el que corremos de un lugar a otro pendientes del reloj o del cronómetro (mucho más si hemos sido opositores), nos sentimos paradójicamente paralizados, bloqueados, arrastrados por la corriente de ese río que atrapa todo en su flujo y sin control sobre nuestro propio destino. La aceleración que imprime la innovación tecnológica nos provoca un sentimiento de angustia: todo cambia a nuestro alrededor hasta hacernos juguetes de nuestras propias herramientas. A la pasión moderna por el movimiento permanente se opone el grito de angustia que provoca ese tirón. Ante las prisas del progreso mal entendido surge la reacción silenciosa que se describe con la palabra conservadurismo. ¿Y qué es? Un movimiento de ideas poco conocido en realidad, definido por quienes lo usan para burlarse como rechazo al cambio. Así designan a quien considera que el mundo va demasiado rápido, y sano es detenerse a pensar un rato. Al que dice que el mundo ha ido demasiado ...