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Mostrando las entradas etiquetadas como Libros

Crónica de un viaje por la Rusia imperial

 Les voy a hablar de la obra de un aristócrata francés del siglo XIX, el Marqués de Custine, publicada inicialmente como una serie de cartas en 1843 y bajo el título de La Russie en 1849. Escrito antes del desarrollo de la moderna sociología científica cuyo logro ha sido oscurecer la importancia de la conciencia humana, en él analizó la sociedad rusa desde la psicología. Y cualquier parecido con la realidad, hoy,  como se dice al principio de una serie, es pura coincidencia... El Marqués es conocido particularmente por el relato de su visita al Imperio Ruso .  Custine estuvo en Rusia no más de tres meses. No hablaba ruso. Había leído libros sobre Rusia pero no era un experto en asuntos rusos. Aún así, el libro que escribió fue tan detallado que el exiliado Alexandre Herzen lo consideró el mejor libro nunca escrito sobre el particular y lamentó que solo un extranjero fuera capaz de hacerlo.   El autor tenía el talento de extraer el significado psicológico y socia...

Instinto de conservación o un instante de conversación

En un mundo que no cesa de cambiar y en el que corremos de un lugar a otro pendientes del reloj o del cronómetro (mucho más si hemos sido opositores), nos sentimos paradójicamente paralizados, bloqueados, arrastrados por la corriente de ese río que atrapa todo en su flujo y sin control sobre nuestro propio destino. La aceleración que imprime la innovación tecnológica nos provoca un sentimiento de angustia: todo cambia a nuestro alrededor hasta hacernos juguetes de nuestras propias herramientas.  A la pasión moderna por el movimiento permanente se opone el grito de angustia que provoca ese tirón. Ante las prisas del progreso mal entendido surge la reacción silenciosa que se describe con la palabra conservadurismo. ¿Y qué es? Un movimiento de ideas poco conocido en realidad, definido por quienes lo usan para burlarse como rechazo al cambio. Así designan a quien considera que el mundo va demasiado rápido, y sano es detenerse a pensar un rato. Al que dice que el mundo ha ido demasiado ...

El viejo mundo en el que se podía admirar

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     Ese viejo mundo en el que teníamos capacidad para encontrarnos y reconocernos en el otro, hasta para admirar a otro, no solo al profesor, parece hoy un sueño...  He de reconocer que en la universidad tuve a grandes maestros como, por ejemplo, a Francisco Balaguer, a Diego Javier Liñán, a Concha Carmona: catedráticos de Derecho. Me hicieron superarme a mi misma. Mi trato con ellos me ha hecho comprender la relación entre el maestro y el discípulo. Nadie que no haya sabido ser discípulo podrá ser maestro , pues fácilmente caerá en la vanagloria. Todos ellos han contribuido a formar mi espíritu, cada uno con su estilo, pues todos lo tenían.   Nunca fui escéptica, siempre he estado dispuesta a recoger y hacer mío ese saber que tanto admiraba. Preparaba mis trabajos y exámenes, orales o escritos, con la vacilación del alumno deslumbrado. Desafortunados son aquellos que nunca han admirado a nadie ni han tenido ocasión de  hacerlo , pienso a veces. Esc...

Carta a un político

  Valiéndome de las palabras de san Juan de Ávila a don Francisco Chacón, un cargo político, contenidas en una hermosa carta, me gustaría que nos parásemos a reflexionar sobre el significado de un concepto delicioso que el Santo emplea: " encorvado hacia sí mismo ".   La carta dice así:   "No es pequeño negocio ser uno persona pública, si lo ha de ser de verdad, y henchir con las obras lo mucho que pide este nombre. Corazón real y divino ha de tener; porque si lo tiene particular y encorvado hacia sí mismo , no tiene parte en este negocio, pues con particular corazón no se puede ejercitar oficio de persona pública". Viene a decir que un político no puede parecerse a un erizo, ha de vivir mirando al exterior, cara a cara con sus conciudadanos.  Cargo público y encorvado sobre sí mismo parecen ser dos cosas contrapuestas pero que pueden ayudar a explicar el origen de la separación, cada vez mayor, entre políticos y ciudadanos. Lo que genera desafección, pasi...

La ciudad de las damas

Teresa de Cartagena, nació en Burgos, en una familia de judíos conversos, aproximadamente en 1425. Puede que muchos no la recuerden, y otros tantos ni la conozcan, a pesar de que ha sido una gran mujer: la primera escritora en lengua castellana con nombre propio y la primera gran poeta mística de nuestras letras.  Estudió en la Universidad de Salamanca- sí, han leído bien, una mujer, estudiando, en la Universidad de Salamanca, y en aquella época: qué escándalo-, abriendo el camino a Luisa Medrano, la primera mujer en enseñar en una universidad europea (precisamente en Salamanca) y a Beatriz Galindo, apodada La Latina, mujer de gran curiosidad que dominó el griego, el latín, estudió medicina, y a quien se debe el nombre del barrio castizo La Latina en Madrid. Una vez recuperen el aliento, continuaremos con nuestra historia: la de Teresa, y la de tantas otras mujeres, que para cambiar el mundo solo necesitaron mostrar su inteligencia, valentía o capacidad de sacrificio. Muy pron...

Despertar a la vida

 Vivimos en el famoso Estado del bienestar. Y, también, en la sociedad del cansancio. Entre el desgaste laboral o burnout y el exceso de información, de sensaciones, expectativas y requerimientos. Afrontamos  una riada de tal magnitud que nos acaba devorando por dentro, empujándonos a un estado de fatiga permanente. Nos aboca a la indiferencia de los sentidos y a un cinismo inducido para interpretar lo que nos rodea. Dicen que en el arte de vivir, tener rutinas es beneficioso, pero siempre que las mismas no sustituyan a la propia vida. Cuando todo se torna reglado, no hay lugar para respirar o para la sorpresa. Nos dejamos llevar por el piloto automático. Los sentidos se adormecen. Ante ello, estemos alerta, despertemos. Recuperemos la sensibilidad ante la vida y sus curvas o recovecos.  Con los sentidos sobrecargados, solo percibimos lo más lejano… mientras nuestra día se consume como el relámpago de una cerilla. Zarandeados por los acontecimientos y bombardeados por el ...

El poeta del asombro

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  Me gustaría presentaros a Jesús Montiel, un poeta granadino que como dice Rafael Narbona " escribe con esperanza. Cree en Dios y en la ternura". Para mí ha sido todo un descubrimiento la delicadeza con la que teje las frases en sus profundas y sinceras reflexiones puestas por escrito. Leyendo estoy su libro   Lo que no se ve  (el secreto es que consigue que veas). En un estupendo artículo que extracto a continuación , nos describen al autor: Montiel es el poeta del asombro, una mirada que no cesa de escrutar el mundo desde una ventana, feliz de poder contemplar el silencio de los árboles y el interminable coloquio de los pájaros. Para él, la poesía no es una forma de huir de la realidad, sino una manera de habitarla. El poeta no quiere perderse nada. Su sensibilidad no cesa de cazar instantes. Sabe que la belleza anida en momentos que la sociedad desprecia. La intuición poética irrumpe en la espera, la enfermedad, la oración, la inactividad. Sufrir nos enseña a ama...