La monja alférez con licencia para viajar
<< Nací yo, doña Catalina de Erauso, en la villa de San Sebastián, de Guipúzcoa, en el año de 1595>>. Así empieza mi biografía, superior en aventuras a la de cualquier pícaro o mortal. Me conozco y lo reconozco: he sido una mujer de rompe y rasga, no quise ni tuve que pedir permiso a nadie para hacer cuanto se me antojara. A los cuatro años fui internada en un convento. A los 15, me fugué de allí, a plena luz del día, ataviada como un hombre. Tres años después, en Sanlúcar de Barrameda, me hice pasar por grumete en un galeón. Me embarqué en un viaje sin fin, no exento de riesgos, y rico en lances de resultado incierto. Ansié conocer el mundo. Recorrí, entre tempestades y motines sangrientos, Venezuela, Ecuador, Chile, Argentina, Perú. El mundanal ruido me llevó al interior de una cárcel, y de mi misma; llegué incluso a ser condenada a muerte en uno de los exóticos países que visité. Me libré de milagro, con encanto y algo de suerte. Luché, como un...