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La monja alférez con licencia para viajar

  << Nací yo, doña Catalina de Erauso, en la villa de San Sebastián, de Guipúzcoa, en el año de 1595>>. Así empieza mi biografía, superior en aventuras a la de cualquier pícaro o mortal.  Me conozco y lo reconozco: he sido una mujer de rompe y rasga, no quise ni tuve que pedir permiso a nadie para hacer cuanto se me antojara.   A los cuatro años fui internada en un convento. A los 15, me fugué de allí, a plena luz del día, ataviada como un hombre. Tres años después, en Sanlúcar de Barrameda, me hice pasar por grumete en un galeón. Me embarqué en un viaje sin fin, no exento de riesgos, y rico en lances de resultado incierto. Ansié conocer el mundo. Recorrí, entre tempestades y motines sangrientos, Venezuela, Ecuador, Chile, Argentina, Perú. El mundanal ruido me llevó al interior de una cárcel, y de mi misma; llegué incluso a ser condenada a muerte en uno de los exóticos países que visité. Me libré de milagro, con encanto y algo de suerte. Luché, como un...

Conmoverse ante el vigor del alma española

A veces, me conmuevo con alguna frase de un libro que estoy leyendo. Y me deleito con ella. Según la RAE, conmoverse es moverse o emocionarse fuertemente, inquietarse. Comparto con vosotros, una de esas frases, que además, explica el significado del término conmoverse; apunta D. Von Hildebrand en el libro El Corazón que “conmoverse ante la belleza sublime de la naturaleza o del arte o de alguna virtud moral, como la humildad o la caridad, es permitir que penetre en nosotros la luz interior de tales valores y abrirse a su mensaje de lo alto; es una rendición que implica reverencia, humildad y ternura, más aún, la disponibilidad para dejarse conmover es una condición necesaria para la percepción seria y profunda de algunos valores como la pureza, la generosidad, la humildad, y la caridad”. A dichos valores añadiría la austeridad. Austeridad castellana que no se distrae con remilgos. Fortaleza española que resiste el paso del tiempo, los avatares y la tormenta. Cómo no conmoverse ante el ...

Despertar a la vida

 Vivimos en el famoso Estado del bienestar. Y, también, en la sociedad del cansancio. Entre el desgaste laboral o burnout y el exceso de información, de sensaciones, expectativas y requerimientos. Afrontamos  una riada de tal magnitud que nos acaba devorando por dentro, empujándonos a un estado de fatiga permanente. Nos aboca a la indiferencia de los sentidos y a un cinismo inducido para interpretar lo que nos rodea. Dicen que en el arte de vivir, tener rutinas es beneficioso, pero siempre que las mismas no sustituyan a la propia vida. Cuando todo se torna reglado, no hay lugar para respirar o para la sorpresa. Nos dejamos llevar por el piloto automático. Los sentidos se adormecen. Ante ello, estemos alerta, despertemos. Recuperemos la sensibilidad ante la vida y sus curvas o recovecos.  Con los sentidos sobrecargados, solo percibimos lo más lejano… mientras nuestra día se consume como el relámpago de una cerilla. Zarandeados por los acontecimientos y bombardeados por el ...

Algo para recordar

Nos conocimos en pleno mes de julio, en un concierto de verano en la Fuente del Berro, en Madrid. Nos presentó una amiga en común, Eva. Lo primero en lo que me fijé fue en el brillo de tus ojos. Esa luz interior o chispa de vida que desprende el alma, y que asocio a nuestra tierra, Andalucía. Me quedé prendado al verte. Hacía más de un año que había perdido a Pilar, mi mujer, tras una larga enfermedad, y creí que no iba a recuperar el pulso. Hasta que te vi. En ese momento, recobré la ilusión de vivir. Allí estábamos, en aquellos agradables jardines, riéndonos junto a la estatua de Alexandr Pushkin , gran poeta ruso, novelista y dramaturgo. Y me vino a la mente uno de sus poemas.  Para A. P. Kern:   <<Recuerdo aquel instante prodigioso en el que apareciste frente a mí, lo mismo que una efímera visión igual que un genio de belleza pura. ... Y el corazón me late arrebatado porque en él nuevamente resucitan la inspiración y la divinidad y la vida, y el llanto y...

Faro de luz

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    Me siento irremediablemente atraída por los faros... Y me pregunto por qué... Un Faro,   está fundado sobre Roca,  al que el temporal no toca,  se yergue desafiante sobre las aguas,  imperturbable ante el vaivén de las olas,  es hogar y fortaleza,   es refugio en la tormenta, enseña desde el ejemplo a encajar el golpe, con la luz que desprende, hace de guía, señala el camino,  es testigo del murmullo del viento,  y del vuelo y graznido de los pájaros. Ayer leía sobre la existencia de Personas Faro, que son aquellas que brillan con luz propia, en las que te puedes apoyar, que te dan buenos consejos e iluminan el camino cuando todo está oscuro, acogedoras: te hacen la vida más amable, y contribuyen a que te sientas siempre como en casa. Benditas sean.

¿Morir de éxito?

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El título bien podría ser aplicado a Podemos o a Ciudadanos, como partidos políticos que no han sabido responder a las expectativas creadas al nacer. El primero, para dar cobijo a los indignados del 15-M, y el segundo, haciendo frente al nacionalismo en Cataluña, para luego extenderse al resto de España. Dejando a un lado a los del PLUS ULTRA, y centrándonos, que falta nos hace, en Ciudadanos, un partido que quiso ser tan neutral y transversal, que nunca terminó de cuajar: cuando tuvo su oportunidad, tras los comicios de 2017, se retiró de la escena, y cuando pudo gobernar con Pedro Sánchez, volvió a fallar. Ecos nihilistas. Ilusionó a quienes creyeron ver algo ahí, ¿pero existía? Tal es el vacío a llenar… y el daño a reparar. En el Sur, se vio con prontitud, no se entendía ese furor naranja cuando apuntaló cuatro años más, a un gobierno socialista, cercado por los tribunales, pues la comunidad más poblada de España llevaba 40 años, sin conocer la alternancia, y con todas las luc...

El contencioso popular: ¿Toni, cantó?

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  Toni Cantó estaba llamado a hacer un papel en la campaña del Partido Popular en la capital. Ignorábamos cuál. Su despedida con sabor amargo de Ciudadanos, en Valencia, tan solo precipitó los acontecimientos. Teodoro García Egea y Pablo Casado, vieron una rendija por la que rematar al partido naranja: ya ocre, y la aprovecharon. ¿Alguien se lo puede reprochar? Un acelerado PP a nivel nacional, hizo la oferta, y en este cenagal de permanente agitación y plena efervescencia, sin pensarlo dos veces, Toni, cantó, o más bien, cedió: dijo sí, sin deshojar la margarita, eso lo deja para los demás, por sibarita.   La Junta Electoral dio la razón a los populares, podía presentarse a las regionales, pero el   titular de l Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº   5 de Madrid , no le dejó, estimando el recurso interpuesto por el PSOE de Redondo (ojo, que no digo de Gabilondo) contra la inclusión en la candidatura del ex portavoz de Ciudadanos en las Cortes Valencianas ...